Sierra de Huetor con nieve…

Hace bastante que no saco mi Maricruz a zancajear por esos campos que tanto me gustan. La razón no es otra que cuando salgo con ella es para buscar límites, y hace tanto que no salgo para eso que asusta, pero el viernes me encontré con muchas ganas de probar y dicho y hecho.

Había quedado con mi querido amigo Gilo, con Alejandro, que vendría con unos amigos y con otro buen biker con el que hacía que no pedaleaba, con Manolo. A él le acompañaba Fede, con quien me he cruzado por el campo en más de una ocasión pero nunca habíamos pedaleado juntos.

El escenario era mi favorito, la Sierra de Huetor, una sierra maravillosa que tiene de todo y para [email protected] Eso sí, en pequeñas dosis, como los buenos momentos y los buenos perfumes…

Hacía un frio de justicia y un aire que corta, pero a quién le importa, ¡vamos a dar pedales por el campo! Por suerte Lorenzo nos iba a ir compensando tanta rasca. Está ahí imponente, vigilante…

Aparece Manolo y Fede; ¡biennn! Ya puedo hacer lo que quería. Solo no es buena idea meterme por la “verea del salto”.

Esperamos un poco a Alejandro y su tropa pero no llegaban. Le llame y no contestaba, así que decidimos comenzar.

La verea que quiero hacer va por ladera sur, así que no debe de haber problemas con las heladas. Es muy estrecha, zigzaguea continuamente y en su primera mitad sube y baja. La acota matojos y tiene sus roquitas, pero poca cosa. A mi me encanta.

Hasta llegar al lugar en el que comienza el sendero pedaleamos un ratito por pista. Es genial porque alcanza para calentar un poco la musculatura. Llegamos al sitio en el que empieza la bajada y nos paramos a colocarnos los avíos de matar (rodilleras y coderas) y en estas que se acercan a nuestra altura un par de voces que me resultan familiares, Jose y Edu. Unos bikers con los que pedalee bastante hace algunos años. Me dio mucha alegría verles, la verdad es que es entrañable encontrarte con gente con la que empezaste a dar pedales. Los tíos están iguales, los jodíos ni ganan ni pierden peso…

Tras un ratito de charla, en el que nos pusimos más o menos al día, cada uno tiró p´losuyo, y lo nuestro es un comienzo exigente, hay que ir por su sitio o vas al suelo. No recordaba tan rocoso el comienzo, será que las aguas han quitado tierra y permitido que aparezcan más obstáculos de los que había. No me molesta, más bien lo contrario, me desafía y me encanta. Mis amigos me han dejado que tire yo, así que voy abriendo camino, buscando los mejores sitios por los que meter la rueda, me cuesta reconocer el terreno, que divertido!!!

Hay una zona en la que hay que apearse, es complicadísima de hacer, así que echamos pie a tierra, y en estas que me llama Alejandro, pero para cuando lo voy a coger se cuelga, le llamo de vuelta pero no me lo coge. Mejor olvidarnos del tema, ya es imposible que pedaleemos con ellos, así que reanudamos la marcha.

El suelo está perfecto y tenemos nieve por algunos tramos, lo que lo hace más bonito aún, aunque hay que ir con algo más de tiento. Mi rueda delantera va con zapato nuevo, la mar de agresivo es el taqueo, me la recomendó mi amigo Paco, así que voy tranquilo. Manolo está disfrutando un montón, es un sendero que aún no había hecho. Fede si que lo conocía, pero igualmente está disfrutando. Llegamos al último tercio de la bajada. Hemos pasado un poquito de roqueo y ahora toca algún que otro tranquito, tierra y algo de roca.

En primavera o verano esta parte es complicadilla porque el suelo está bastante suelto y como es muy  inclinada, os frenos no suelen retener la inercia con la que vas, y tienes que hacer equilibrios derrapando, pero ahora está espectacular, la pasamos genial y luego unos tranquitos con curvas cerradiiiiisimas, en las que cuesta meter mi cleta XL pero la meto y llegamos al final del sendero.

Los tres llevamos carita de haber disfrutado, pero la de Manolo es un regalo…y es que además lo verbaliza, detalle que se me antoja fabuloso para el que ha decidido la ruta a hacer.

El camino que nos lleva hasta La Fuente de La Teja también es muy bonito, lleno de árboles y zonas con sus quehaceres….

En mi idea llevaba que una vez llegado a este punto me giraría a la izquierda para subir por pista hasta el coche, pero mis compis me convencen de que sigamos juntos, y como me siento bien, pues p´lante. Paramos en la fuente de La Teja a refrescarnos y continuamos.

Toca subir…y lo hacemos con más o menos solvencia, pero la verdad es que estoy sorprendido de mi ritmete, voy hasta charlando con Manolo y Fede. Después de esta subida hay un poco de falso llano por la pista central de la Sierra de Huetor y nos encontramos con “El Mortirolillo”

Está con bastante nieve y hielo que vamos resquebrajando al paso de las cletas. Es un sonido la mar de agradable, y me va entreteniendo la subida, que es corta pero exigente. Manolo y Fede van adelantándose y haciendo fotillos , las que vas viendo en la crónica son casi todas suyas.

cof

Llegando a la zona alta hay que decidir si vamos a La Cueva del Agua o subimos por “Las ratas”. Gana la primera opción. Ni me planteo hacerla subido, en mi estado de “No forma” es imposible, así que voy por zonas subido o a pie. El piso está espectacular de bonito, todo cubierto de nieve, es impresionante. Manolo y Fede meten el turbo y suben como cohetes, y arriba me esperan. Es una subida maravillosa, la hagas subido o junto a la bici.

Tras descansar un ratito nos vamos en busca del pedregoso sendero que nos lleva a La Cruz de Viznar. Está con nieve y hay que ir con tiento,  pero igualmente la disfrutamos. Más miedo me da cuando lleguemos arriba y le tiremos por la “Umbría”. Ese sendero, que no le da el sol, nevado y con hielo es como para pensárselo, pero al llegar le tiramos sin paños calientes. No te digo que a muerte porque tengo ganas de disfrutar más días de esto de pedalear, pero bajamos a buen ritmo, además hay más nieve que hielo y esta es menos peligrosa.

Vamos pasando tramo a tramo, superando curva a curva sin poner un solo pie, y me sorprendo porque llevo bastante sin disfrutar de estos caminos, pero quien tuvo retuvo y guardó para la vejez, o eso dicen jajajaja. Fede va tras de mi sin perder ritmo y Manolo tras de él. Manolo la última vez que monté con él no iba tan sueltecico por estos terrenos, se ve que con la nueva bici se ha venido arriba. A mi amigo Gilo le pasó, fue cambiar de bici y pasarse al lado oscuro…Manolo ten cuidado ehhhh.

Al llegar al final te encuentras con la pista que te lleva a Puerto Lobo, donde están los coches. Llevamos los tres la sensación de haber echado una magnífica mañana, y además no ha habido ni un solo sustico ni percance que comentar, y el terreno y su estado ofrecía riesgos como para habernos dado algún susto, así que el día ha salido redondo.

En Puerto Lobo metemos las cletas en los coches y me despido de Fede y Manolo; quedamos emplazados para la próxima.

AH! se me ha olvidado deciros que mis amigos iban electrificados, esto es con una e-bike. O sea que se puede seguir saliendo en grupo vayas con una bici o con otra, lo importante es querer hacerlo. Me encantan las e-bike, y un día no muy lejano caerá, pero más me gusta el campo y los amigos.

Hasta la próxima biker!!!

Recuerda subscribirte si te gusta recibir las crónicas y demás contenidos en tu correo.

ES GRATISSSS!!!1

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *