Sierra de Huetor, desde Beas…

A Beas, en la Sierra de Huetor, siempre he ido como destino, nunca como origen de ruta.

En la carrera de Enduro de Guejar conocí a Manel. Es un biker de Beas, al que además le gusta leer mis crónicas. Iban a correr la prueba, él y su hermano. Después de un buen rato de charla, quedamos emplazados a pedalear juntos. Les gusta hacer lo que a mi, solo que él ha hecho enduro con la moto y yo no, y como más adelante te diré, se le nota…

Tras varios intentos de quedar para pedalear juntos, en la Sierra de Huetor, por fin surgió la oportunidad y la aprovechamos. A ella se apuntaron Gilo y Dani. Con aquel llevo años dando pedales, y este año está tremendo, nada le asusta, y eso me asusta jajajaja. Con Dani he empezado a pedalear hace unos meses, y además de ser un tío estupendo, es un magnífico biker, le pega bastante bien a todos los palos. 

A las nueve y media, más o menos, me recogió cerca del parque Federico García Lorca, en Granada, el hermano de Manel, Miguelillo, que así le llama él porque es el peque de la família. Al poco llegó Dani y en dos coches nos fuimos hacia Beas. Al llegar al pueblo nos encontramos con Manel, y al poco llego Gilo con su coche. Hubo que esperar un buen ratito a que uno de nosotros se terminara de vistir de biker…

Pocos sitios en Granada hay que no te encuentres tremendos repechos nada más salir, y este no iba a ser menos. Llevo dos semanas encamao, y no estoy para altas exigencias, pero es que además anoche tuvimos la cena de Balakook, y comimos y bebimos como los peces en el río, ¿te sabes el villancico…? pues eso. De manera que cuando Manel empieza a dar pedales por esos repechos, se me acabaron las conversaciones, ya pare de hablar. Y ellos dale que dale a la sin músculo. Dicen este par de pájaros que desde la carrera de Guejar no han cogido la bicicleta… 

 

El día está claro y frío, pero a los veinte minutos de pedaleo por la Sierra de Huetor, ya solo está claro; nos empiezan a sobrar piezas de ropa.

Comenzamos a pedalear

Los comienzos aunque son apretaos, aunque por pista. Yo me coloco a cola de pelotón, sufriendo lo mío, porque además soy diesel, y estos venga a hablar y contar cosas. Que alegría!!! En un momento dado, Manel me indica donde está la Cruz de Beas, y está tela de alta. No se si es el sítio al que vamos, porque la ruta es diseño de los lugareños, pero yo no pregunto, para que, si hay que ir se va. 

 

 

 

 

Las vistas desde este lugar de la Sierra de Huetor son magníficas, y como el día esta como está, pues se ve muy cerquita una majestuosa Sierra Nevada, con nieve hasta la bandera, a su derecha el valle de Lecrin y sus montes, La Sierra de la Almijara, Loja muy al fondo, Parapanda mas cercana, y Sierra Elvira. No sabe uno si seguir dando pedales o sentarse y disfrutar del espectáculo…pordioskemaravilla!!!

Pasado un rato, hay que desviarse a la derecha y meterse por una verea, que luego, más tarde, bajaremos. Toca subir un tramito a pie, porque es imposible de pedalear, al menos para este grupete. Al coronar, nos dejamos caer por una estrecha verea que subeybaja, con mumalakaia a la derecha, y que acaba en un roqueito coquetóncete. El suelo está ligeramente embarrado, lo que añade un plus de peligro al asunto, así que bajo un poco la tija, no sea que…La bajada por roca es un buen aperitivo después de tanta subida. Las caritas ya están distintas, se nota que lo que más nos gusta es bajar. Desde ahí tenemos que volver a subir. Hay dos opciones, pero una tiene barro de más, así que cogemos la otra, que es terreno pedregoso, como con muchos cantos rodados. Es difícil de pedalear, pero a mi estos terrenos, donde hay que ir despacito y con equilibrio, me van y los disfruto, así que me pongo delante a tirar yo. Al acabarlo viene un repechón que nos dejará en la cantera de Dolomar.

 

 

 

Todo lo hecho hasta ahora es nuevo para Dani, Gilo y servidor (Algecireño) así que lo disfrutamos más. Manel y Miguel están disfrutando, pero al ser los anfitriones, pues andan bastante pendientes de todos y de todo. 

Toca subida por pista, y ahí vuelvo a colocarme a cola del pelotón. Miguel, Dani y Gilo huelen a vinagre, ¡la madrekelosparió! Manel se queda conmigo, y subimos este puerto  de la Sierra de Huetor, charlando de las variantes que hay en este punto, desde donde puedes ir a la Cañada del Sereno, Aguas Blancas o hacia donde vamos, la bajada de los Dubbies, autentica protagonista del día. También me pregunta sobre cómo va la web (ya las crónicas las leerá en ella) y de mis proyectos de crónicas sobre eventos, que ya te contaré más adelante, si se concretan claro. Y con estas, llegamos al final de la subida. Se me ha hecho cortita con la charla, menos mal. Ahora toca buscar los Dubbies (toboganes o monticulillos de tierra, continuos, en los que entras y sales sin parar)

De los cinco, el único que no los conoce soy yo, y todos dicen maravillas de esta bajada, así que estoy loco por meterle. No es una bajada peligrosa, porque es tierra más o menos blandita, pero hay pinos…muuuuchos pinos, asinkedemodoke nos vestimos de romanos (protecciones) porsiaka.

Muy decidido se tira Manel a por el sendero, con muchas ganas, como si no hubiera un mañana; le sigue su hermano, Dani, Gilo y yo me quedo el último. Si no conozco algo lo prefiero. 

El sendero va bien acotado por largos troncos tumbados entre pino y pinos. Es arenoso y no muy inclinado, pero coges velocidad. Tiene un metro de ancho, y va jugueteando, por entre los pinares. Es precioso de hacer y de ver, al ir colocados en fila india; una gigantesca serpiente parecemos. Al finalizarlo, y antes de empezar la ansiada zona de Dubbies, paramos a comer algo, porque lo insinúo yo, porque esta peña pareciera que no necesitara…En sentido contrario suben unos moteros, que resultaron ser colegas de Manel. 

 

 

Llega lo mejor…

Esta ruta, por el oeste de la Sierra de Huetor, tiene sus alicientes, pero ninguno a la altura de lo que vamos a hacer ahora: los Dubbies. Es un no parar, viene uno detrás de otro. Tienes que ir amortiguando porque, al menos a mi, no me alcanza la técnica para ir de dos en dos, aunque en numerosas ocasiones lo intenté, y en alguna me salió.

No se si alguna vez has venido por aquí, o has hecho Dubbies en otro sitio, pero te deja las patas duras como palos. No sabría decirte los cientos de metros o kms que hicimos bajando estos asuntos. En algún momento perdí de vista a los “pro” y por poco me meto en un lío, y conmigo a Gilo, suerte tuvimos.

El final de este desmelene de bajada, está el nacimiento del río “Aguas Blancas” En la Sierra de Huetor nacen algunos ríos. Desde allí cogimos una pista que nos llevaría, volviendo a subir por pista, a la cantera de Dolomar por la que pasamos hace un rato, le hemos dado la vuelta al monte. Casi llegando al final de la subida, nos encontramos con un pastor, amigo de Manel, que nos tiro la fotillo de abajo. Eso sí, pastor del siglo XXI, porque er gashon va en su buen TT a vigilar la ovejas jajajaja, vaya crack!!!

 

 

Terminamos de subir esta pista, llegamos a la cantera Dolomar y ya tocaba bajada. Ibamos a deshacer todo lo hecho de subida, al inicio de la ruta, pero en vez de por pista, por las trialeras que las atrochan.

Roderas de categoría…

Son muy muy estrechas y el terreno, aunque es sur y le da el sol, está bastante húmedo; hay barro y las ruedas no agarran perfecto.

El comienzo es superando un estupendo tranko de roca, luego te metes en una tremenda rodera por la que te puedes subir a los lados (peraltes) para ir pasando las curvas. Atrás se ha quedado Miguel grabándonos, y primero va Manel. Yo voy tras él, pero a duras penas lo consigo, va como un tiro. En 25m te saca 30 ¡que manera de bajar! Vale que son sus terrenos y se los conoce de maravilla, pero es que ese punto motero que al princípio te comenté que tiene este chico, se le nota al meterle a las roderas p´bajo. Le tira con mucha seguridad, parece un cirujano.

De vez en cuando tenemos que pararnos para juntarnos, y reconducir excitaciones. Las caritas de todos son p´verlas, cada tramo que cogemos tiene una exigencia mayor a la anterior. Tienes que ser muy preciso para meter la rueda oooooo…..Que si en esta rodera nos metemos por dentro, en la otra vamos por la cresta, y a la derecha o a la izquierda, según toque, no hay más que un hostióndekohones…y así una tras otra hasta llegar al pueblo, y fueron muchas, un montón de montones de roderas, jamás había hecho tantas de una vez…

Al llegar a Beas ya no quedaba tiempo más que para lavar las burricletas, y lo hicimos en la casa de Manel, al solecito mientras comentabamos el diakokenoshapreparao este pájaro.

 

 

Bueno querido [email protected] esto es todo por hoy, la semana que viene, NAVIDAD…!!!

Miguel y Manel, un placer haber dado pedales con vosotros, por vuestro jardín. Ya conozco un poquito más de esta sierra que tanto me gusta, la Sierra de Huetor 

 

 

 

 

12 comentarios en “Sierra de Huetor, desde Beas…

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *